Es que no sé explicarme; no me gusta que me sepan sin yo dejarme. Tengo tantas pieles muertas que a veces me cuesta hasta permitirme encontrarme. Mis palabras tienen pies pequeños, pero cuando andan, dan pasos de gigante; lo prometo. Es el tiempo, que me necesita. O no sé, quizás yo a él.
Verás, estudio vidas; entre ellas la mía. Te presento uno de mis defectos: tengo tendencia suicida a desquiciarme con las dudas infinitas; esas que tienen las personas. Y cuando digo personas, digo personas; que no gente. Le gente es como el mar: llegan, te traen algo bonito y se van. La gente no me preocupa; quizás por eso no me importa las consecuencias de de lo que pueda pasar. Pero las personas me enamoran; dame un alma complicada y encontraré sus escondrijos en cuestión de un café y algunas horas.
Tienes algo que induce a lo apacible; a los libros aún no escritos; a las letras de canciones cuyas melodías jamás escucharías; a las noches sin relojes; a las sonrisas infalibles.
Por eso; es por eso que quiero entrar en tu jardín cuando ya no tenga zapatos. No hay mayor placer que andar sobre paraísos estando descalzo. No te enfades; simplemente evito rompernos. Ni no quiero, ni no espero, ni no tengo ganas.
Confía; como haces con todas esas canciones desconocidas que me haces conocer.'